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Cuando una pierde la inocencia
se ve como alguien especial,
en parte porque ha sido lastimada
pero sobre todo porque ha seguido adelante,
porque se esfuerza por comprender,
y porque arranca las capas de
sus percepciones y de sus
defensas para ver lo que hay debajo.
Duele la piel de tanto y tanto
despegarse del alma para
descubrir de apoco que cada uno
de sus sueños son posibles,
solo basta que las alas no estén mojadas
de lagrimas,
Que mujer en cualquier momento
de su existencia, no se ve tentada
de probar lo desconocido,
si hasta le brotan hojas verdes
de los pensamientos,
aunque el tiempo se esmera
en amarillearlos de un otoño apresurado,
pero ya no importa quien recoja sus brotes,
Igual sabrá sin culpa andar airosa por la vida
aleteando sus alas sin miedo
A lo perecedero o a lo eterno,
Ojala nadie descubra
su intención de duenda
ni su impronta de bruja
así no podrán rozarla
los instintos de otros
ante su mirada difusa
de elfa o de meiga
De su pecho brota lo que muchos
temerán por el simple hecho
de ser mujer, de oler a mujer y de sentir como mujer
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