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Carta a "La que Sabe" (Suárez Alejandra)

 
Querida vieja:
                     Primero que nada perdóname por intentar olvidarte, pero la vida aunque pareció fácil no lo fue tanto. Creo en realidad que intente desterrarte en el olvido, porque reconocerte significaba ir en contra de tantas cosas, de mi familia, de mi cultura, y escucharte me daba un poco de miedo, hoy me doy cuenta que le tengo mucho miedo a lo que tanto deseo, tengo miedo de encontrarme a solas con vos por todo lo que tenes para decirme, si es verdad le tengo pánico a la soledad, a encontrarme vacía, porque si una mujer no es lo que se espera de ella ¿De que estará hecha por dentro? Todo un desafió averiguarlo, y un desafió mayor, mostrarlo. Por otro lado ansió esa soledad que me permita tocar fondo para saber quien realmente soy, y así ando volando sin miedo por las profundidades, porque se que no me voy a estrellar, porque en las profundidades de lo que uno es no hay piso, porque siempre seguirá siendo algo nuevo, según cambie y se anime a seguir cambiando. Por momentos me niego a aceptar que es imposible asegurarme que cuando pico al fondo de mi misma para estar sola, cuando vuelva hay alguien esperándome, y que además acepte lo nuevo que encontré, y me siga amando. Y esto es porque no confió en que va a ser agradable encontrarme con vos, o quizás no tanto pero sos lo que sos y sos lo verdadero, y eso te hace imprescindible. Necesito hoy mas que nunca sentarme frente a frente con vos a destejer lo tejido para desarmar la red que me contiene y me reprime, pero se que no podré ser libre y solo lo voy a lograr asumiendo la responsabilidad de hacerlo con vos, mirándote a los ojos y dejarte que en silencio comiences a contarme todo lo que me negué a escuchar, no quiero apresar los pájaros para que llenen de sonidos las ausencias, quiero disfrutar del silencio, de sus sonidos y matices, quiero que apaguen la música para poder escucharte y recordarme, no quiero la luz que me empapa de seguridad, quiero la oscuridad en la que puedo imaginar las figuras y las sombras unificadas en una sola sombra, que no me permita divisar las siluetas con mis ojos, sino reconociendo a través de todos los sentidos.
No quiero el calor de las fogatas hechas en la justa medida de mis necesidades, quiero el viento enredándome el pelo, recorriendo mi cuerpo, acariciando mi intimidad de mujer.
No quiero el sol que me dore la piel, quiero disfrutar de toda la fuerza que ejerce la luz de la luna sobre mis hormonas y no la luna llena si no esa eclipsada que no muestra todo, que no brinda todo, que se guarda un poco de luz, solo para ella. No quiero las palabras que le ponen nombre a lo que siento, quiero lo que siento sin palabras y quiero bailar sola, para vos, dejándome recorrer por tu mirada.
Vieja, ya volví y te aseguro que no es para quedarme, es para llevarte conmigo.

Publicado por mujeresendanza el 14 de Octubre, 2005, 20:26 | Referencias (0)

PIEL DEL ALMA , Autora: Alejandra Suárez.

Cuando era niña creía que el año tenia muchas estaciones.

  • La de poner la pileta en el patio.
  • La de hacer dulces y recoger la miel
  • La de abrir las lanas apelmazadas de los colchones
  • La del olor de los útiles escolares
  • La de las hojas amarillas y los árboles pelados
  • La del olor a Leña o Kerosén de las estufas.
  • La de recibir juguetes.
  • La de oler flores,
  • La de terminar el libro de lectura
  • Y la de tirar cohetes y comer ensalada de fruta.

Después me dijeron que el año tenia cuatro estaciones y que las mujeres también, la de ser niñas, jóvenes, adultas y viejas.

Esto me llego al mismo tiempo de comprender que no se puede andar descalza por la vida, que para ir al colegio hay que peinarse y para ir a los cumpleaños llevar regalos, que el amor no alcanza.

Aprendí que ser yo misma no siempre era agradable, que la gente se incomoda cuando uno pregunta, en ese momento sentí que algo perdía, no me di cuenta que en realidad me estaban robando, si, me estaban robando la piel del alma, aquello que recubre lo que somos realmente, lo que protege nuestro ser, y en ese momento también sentía que así debía ser, porque era muy doloroso no ser aceptada.

Hasta que un día algo me comenzó a incomodar, "Ser lo que los demás querían que fuera, entonces comencé a escuchar una vos dentro mío que incesantemente me llamaba hasta que algo de mi misma respondió.

Fue en ese instante que comprendí que tenia que volver a mi misma, y así empezó este camino, en el cual encontré la piel de mi alma, la que me habían arrebatado cuando tenia 7 u 8 años. Cuando la encontré primero la sentí desconocida, pero en el instante que volvió a proteger mi alma me di cuenta que era tan mía como mi propio aliento.

Hoy todo es mas difícil pero es genuino, no tos me entiende y me aceptan, algunos se fueron, otros se están yendo, pero los que se quedan, entienden y aceptan a la que verdaderamente soy, para ellos no tengo que inventar ser otra.

(Basado en el Libro Mujeres que Corren con Lobos, de Clarissa Pinkola Estes)

Publicado por mujeresendanza el 7 de Octubre, 2005, 16:56 | Referencias (0)

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